Acerca de las Relaciones

Al parecer sustantivamente las relaciones tienen la facultad de producir; ya sea como el efecto de la potente energía del sol, o como la imperceptible marcha del insecto. Todo observador, probablemente concuerde que dicha producción, parece esconder una delicada pero potente intención; La energía del sol hace parte de la vida y la marcha del insecto, igual.

 

Sin embargo, dicha intención parece desviarse, bajo la aparición de las circunstancias de otras relaciones; el sol no toca directamente las plantas, o los insectos son fumigados. Solo es devolviéndose a esa intención inicial, cuando la producción toma su verdadero curso, el cual, conduce a la generación de más y más vida.

 

Lo que realmente importa no es enderezar el tronco del árbol sino darle la dirección a sus hojas para que reciba el sol. En el mundo de los seres humanos, lo anterior no parece ser muy desigual. Quizá si más enigmático y milagroso.

 

En algunos momentos hemos sido soles para los otros, dándoles vida, y algunas veces hemos sido el veneno que fumiga al insecto. Una mala relación, es entonces, una relación sin intención.

Por eso, mi consejo para ti, es que si sientes que tus relaciones van para mal, no busques inicialmente técnicas de comunicación o herramientas terapéuticas, sino que le pongas una clara intención a tu relación. ¿Qué quieres ser para los demás? ¿El sol, o un veneno?

 

Después, sí puedes buscar las herramientas. Una persona con muchas habilidades de comunicación pero sin intención, es como un árbol cerca al otoño. Atractivo pero frágil.

 

Tal como sugirió Pierce, el ajuste entre el observador y el mundo genera una experiencia de verdad. Finalmente, las buenas relaciones son aquellas que tienen una intención.

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0