Claves para el perdón: Perdonar no es una lista de chequeo.

Si alguna vez has jugado un videojuego, seguramente te has encontrado con que el personaje principal debe alcanzar u obtener distintos ítems para abrirse camino, quizá tienes que conseguir cinco tipos de llaves distintas para abrir una puerta, o debes hablar con diferentes personas para que te den paso por un camino secreto. Esto en mi opinión, no es muy distinto del perdón.

 

El perdón es una acción encriptada. Esto quiere  decir que en sí misma contiene otras acciones, y otros significados que no se pueden entender si no se analizan. Lo más importante, es que este análisis es personal. Un análisis que deberá ir hacia dentro y hacia afuera, quizá buscando cuál es el significado del perdón para ti y cuál ha sido el significado del perdón para otros. Yo hice ese análisis, basado en las enseñanzas de mi maestro espiritual (GMCKS) y saqué esta conclusión, esperando que su esencia se vea reflejada en mi escrito:

 

En mi experiencia para perdonar, lo primero que necesito en mi lista de ítems es la comprensión. La comprensión es un ejercicio de entender las motivaciones de los demás, ir más allá de mis prejuicios y miedos y ver con claridad qué es lo que sucede con la otra persona. En la gran mayoría de los casos, comprender nos lleva a darnos cuenta de que las personas no actúan con malicia. Sin embargo, esto no quiere decir que no existan personas que sí lo hagan, y hay que aceptar esto como parte también del camino del perdón.

 

Aunque algunas personas actúen con mala intención y sus actos sean tremendamente destructivos, la naturaleza de la vida es la de continuar incesantemente, y para continuar con ella debes soltar el dolor. Continuar con la vida no significa ser cobarde y no hacer lo que es justo, porque en algunos casos el perdón no debe interferir con la justicia. El perdón siempre debe estar presente, solo no debe interferir en ella.

 

La comprensión es preguntarse ¿qué fue lo que sucedió conmigo en esa situación que produjo dolor? ¿Qué sucedió con el sentido de mi vida cuando algunas palabras me hicieron daño? ¿Qué sucedió con mi corazón cuando las acciones de otro parecían traicionarme?

 

Cuando ya has conseguido la llave de la comprensión y tienes en ti el poder de una nueva visión de la vida puedes pasar a la Bondad.

 

Con tu nuevo poder de la comprensión puedes acceder a la bondad. La bondad es un ejercicio de querer nutrir al otro, de visualizar que mejore, evolucione y sea mejor persona. La bondad requiere del amor más elevado, el que viene de comprender que todos somos un sistema, y que la evolución de todos, es responsabilidad de todos. Al desear que las personas que te hicieron daño cambien y mejoren estás mostrando una buena señal de tu madurez como ser humano, que comprende que no vive solo sino en relación con los demás. Perdonar es un símbolo de madurez.

 

Si al ser bondadoso con alguien que te ha hecho daño encuentras resistencia, pregúntate de donde viene esta resistencia. ¿Viene del deseo de hacer justicia? Recuerda que el perdón no interfiere con ella, pero el perdón siempre debe estar presente. Tu mundo interior tiene un efecto muy grande en el mundo exterior, quizá más grande del que eres consciente en este momento, pero no es tan fuerte para ser determinado por él. Si perdonas interiormente te liberarás, sin embargo, exteriormente deberá haber justicia. Así que, dale espacio a la paz y deja ir de tu espacio interior la intención de hacer justifica, que quizá con el paso del tiempo, se convierte en el deseo venganza.

 

La resistencia puede venir también del deseo de que la persona que te hizo daño no se vaya. Quizá te has preguntado ¿Si esta persona mejora y evoluciona o cambia súbitamente, ya no tendrá ninguna conexión conmigo, eso quiere decir que, ya no podrá volver más a mí? Recuerda que la  naturaleza de la vida es la de continuar incesantemente, y para continuar con ella debes dejar ir no solo lo que causo dolor, sino lo que fue amor. Sin embargo, siempre quedará en ti, el aprendizaje.

 

Cuando ya hayas conseguido la segunda llave de la bondad, pasarás a la última etapa que es el dejar ir.

 

Paradójicamente el dejar ir, surge del aceptar lo que hay y lo que es. Si revisas qué es lo que sucede en tu momento presente, te darás cuenta que quizá la situación de dolor ya pasó, y otras circunstancias están sucediendo. Quizá cosas maravillosas del presente están siendo opacadas por el dolor. Pregúntate ¿Qué sucede en este momento presente con mi vida? Acéptalo y deja ir aquellas ideas y emociones que te mantienen conectado al dolor.

 

Dejar ir es distinto a despedirse. Al despedirte de una situación o una persona, estableces una relación o un consenso con aquel o aquello que se está retirando, de que es el momento en que se debe retirar. En el dejar ir por el contrario, no estableces de nuevo una relación o consenso con aquellos o aquellos que se está retirando, sino que, le das total libertad para que se vayan.  No les dices adiós. Te comunicas contigo y sueltas los hilos que te conectan. El dejar ir, es una acción dirigida hacia adentro y por lo tanto no requiere del otro.

 

Cuando ya has conseguido la tercera llave del dejar ir, has completado la lista de chequeo del perdón. Con estas tres llaves pasarás a un nivel superior, donde habrá nuevos retos, nuevas aventuras y mayores recompensas.

 

Y así como no se puede definir el perdón diciendo que es comprender, amar y dejar ir; si se puede entender que perdonar, es una emergencia, algo en un segundo orden de los fenómenos que nos permite ser más que felices, y su búsqueda nunca dará una mala cosecha.

 

Recuerda que perdonar es entrar en un nuevo mundo, desbloquear el siguiente nivel. También recuerda que algunas veces, los jefes de los mundos son algunas relaciones duras del pasado y para conquistarlo solo debes seguir intentándolo hasta conseguirlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Monnie Schrom (jueves, 02 febrero 2017 21:22)


    Incredible points. Solid arguments. Keep up the good spirit.